Poyones-Oeste

En estos tiempos de paredes saturadas, siempre es posible encontrar rincones apartados en los que poder disfrutar de un día de escalada íntima y tranquila. En el Macizo del Cornión, la zona de Los Poyones nos permitirán conseguirlo. Estas tres torres disponen de varios itinerarios de variada dificultad, algunos de ellos de los más clásicos de la zona. Una aproximación entretenida y algunas cumbres cercanas y fácilmente accesibles para completar la jornada son los ingredientes necesarios para recomendar un paseo por Los Poyones. Vamos allá, entonces...

La vía que nos ocupa se abrió en el año 1974 por la cordada Blanco-Rodríguez. Las reuniones están desequipadas, y apenas hay algún clavo suelto por toda la vía, pero se puede proteger estupendamente toda ella, y para los relevos encontraremos emplazamientos muy cómodos. Llevar un juego de fisureros, casco, cordinos para puentes de roca y descensores, ya que la cima obliga al descenso en rápel. Recomendadas cuerdas de 60 metros para descender en dos tiradas. Con menos longitud, es preciso hacer un rápel intermedio ya (interesante llevar algo de material extra en ese caso). La dificultad general de la vía es escasa, concentrada en un tramo corto en el tercer largo. En otras secciones, iremos casi andando tranquilamente. Nuestra última tirada sospechamos que fue un poco más a la izquierda del trazado original, perdiendo de esta forma algo de dificultad. La pared, de todas formas, permite varias variantes de ascenso por si hay ganas de dar un poco más de sal a la ascensión.

La aproximación se hace a través de Vegarredonda y el camino al collado Les Merines. Tras pasar por debajo del Requexón, en el llano Los Pozos abandonamos el camino para tomar una senda en ligero descenso, que pasa junto al Cuetu Llagu y nos deja frente a la pared Este de Los Poyones. Bordeamos por el norte la primera torre y llegamos así al herboso Jou donde reposan las vías de la cara Oeste. Calcular unas dos horas de camino desde Vegarredonda.

La primera tirada supera unas gradas a mitad de pared, con un tramo de ascenso casi andando por pedrera hasta llegar de nuevo a la vertical pared. Unas gradas a la derecha (III-) nos permiten acceder a una estrecha vira donde montar la primera reunión. La segunda tirada cruza íntegramente esta vira, muy fácil (I) bajo una serie de resaltes y desplomes. Podremos ver material en ellos, aunque pertenecen a variantes de la vía o abandonos. Siguiendo la vira, llegamos a su final, una terraza amplia donde montar la segunda reunión. Para el tercer largo, nos subimos a un bloque suelto a la izquierda de la terraza. Seguimos en travesía a la izquierda, para superar un corto muro en esa dirección donde está el paso más difícil de la vía (bastante asequible, IV+/V, clavo). Salimos así a la terraza central. Seguimos, andando ya, y en su parte final podemos montar un cómodo relevo... El último largo sale hacia la izquierda. Antes de llegar a la Grieta Izquierda, tuerce directo hacia arriba para superar cortos muretes y canalizos (múltiples variantes de ascenso, pasos aislados de III+) De esta forma, salimos a la cresta cimera. Deberíamos encontrar aquí una reunión equipada con clavos, que usaremos para el descenso. Siguiendo un rato por la cresta, llegaremos a la cima.

Para el descenso, hacemos un rápel largo hacia el Norte desde la reunión cimera (55 metros). Al principio es tumbado, aunque los últimos metros son ya más verticales. El rápel nos deja en una terraza, donde podemos usar algún bloque y hacer otro rápel corto (unos 20 metros) para llegar a la horcada entre la primera y la segunda torre. Sólo nos queda un fácil destrepe por la gradas hacia el Oeste para llegar al punto de partida y nuestras mochilas.

Que disfruteis los Poyones con suerte y tranquilidad. Un saludo del Maquis.