Penas del Prado

Uno de los paraísos leoneses de escalada en roca. Las Peñas del Prado ofrecen una gran gama de escaladas de nivel medio y alto donde disfrutar de la excepcional adherencia de su roca y de las majestuosas vistas del valle de Casares y Cubillas de Arbás. Lago de Luna fue una de las primeras vías abiertas en este sector de la pared, y en realidad es una de las más asequibles de grado de la montaña. Fue abierta en 1982 por Cándido Álvarez, Emilio García y Alberto Lavandeiras. Material a llevar recomendable son cuerdas de 60 metros, fisureros variados (friends y empotradores), casco, cordinos para los puentes de roca y descensores si queremos bajar por los rápeles. Varias reuniones están equipadas, y otras deberemos montarlas nosotros.

Para la aproximación debemos dejar el coche en un apartadero, camino de la collada de Aralla desde Cubillas. Remontando media hora, llegaremos a la collada evidente al Oeste de la montaña. Unos pocos metros más nos separan del inicio de vía, al que llegaremos tras sortear un pequeño espolón. A ambos lados de la vía podremos observar varias vías equipadas, de grado bastante más alto que la vía reseñada aquí. En la guía de M.A. Adrados "Escaladas Selectas en la Cordillera Cantábrica" (Adrados Ediciones) encontraremos más información sobre ellas.

El primer largo arranca por la izquierda de un gran pilar adosado, siguiendo su fisura izquierda hasta el final (IV, 30 metros). En una terraza encontraremos la primera reunión (dos espits). Para la siguiente tirada, subimos en diagonal a la izquierda para tomar una grieta (IV+, clavos en este tramo). A su final, seguimos en bavaresa (IV) y salimos por las placas de la izquierda (III+) hasta encontrar la R2 en otra terraza (40 metros, 2 espits). La siguiente tirada nos lleva en travesía a la derecha unos quince metros (paso de IV y vira de II) hasta otra reunión equipada con 2 espits. Aquí, los escaladores del Maquis nos tiramos dos largos en adherencia de la vía "Sin aspiraciones a nada", equipados generosamente con parabolts pero de grado ya más alto (6a+). La vía original evita la gran placa por un evidente diedro a la derecha (III+). Con cuerdas de 60 metros, y apurando al límite, puede hacerse todo el diedro y llegar hasta la R4 del croquis (2 espits) o, más recomendable, aprovechar algún puente de roca y/o fisura para hacer un relevo intermedio.

La siguiente tirada sale por una grieta en bavaresa a la derecha de la reunión (IV+, clavo), continuando en pasos más fáciles por la iquierda de un espolón vertical (III, puentes de roca) hasta una terraza desequipada donde montar relevo (55 metros). La última tirada sale por un muro vertical (IV) y sigue en pasos fáciles hasta la cima (III y II, 40 metros), donde deberemos montar la última reunión.

Para el descenso, tenemos varias opciones. La primera, es el espectacular rápel volado y de 60 metros situado unos metros a la derecha. Debemos pendulear a la derecha para coger una canal que destreparemos y, luego, bajaremos caminando y destrepando las gradas del pie de la montaña hasta regresar a la collada. Otras opciones de descenso en rápel menos impresionantes pueden consultarse en la guía de Adrados. Los Maquis descendimos andando rumbo Este para coger una canal de descenso y bajar hasta el coche sin pasar por la collada (subir botas o playeros en este caso) , en unos 45 minutos aproximadamente.

Básicamente, lo más esencial de la vía ya está dicho, pero os animamos a pasar por allí y descubrir este paraiso de la escalada al sol de León. La roca es excepcional y las vistas impresionantes. Merece una y muchas visitas, os lo aseguramos.

Un saludo del Maquis. Suerte y a pasarlo bien.